angelferrandez

La pela es la pela, para los de siempre

In Política-Sociedad on 9 enero, 2016 at 19:45

En Cataluña no se gobierna, porque no hay gobierno. Pero se dialoga. Se incrementa la deuda, pero continúa el diálogo. No se resuelven los problemas, ni siquiera dialogando. El parado lo sigue siendo, las empresas siguen huyendo, las inversiones dieron la espantada.
No sé si el ciudadano de a pie sufre o es masoquista, pero los otros -los de la poltrona permanente- siguen llenándose los bolsillos sin despeinarse. A saber, Carmen Forcadell, presidenta del parlamento catalán, se está embolsando 7.794,77 euros brutos cada mes, además de 1.565,19 euros como complemento de cargo y otros 2.000,43 euros por gastos de viajes, lo que hace un total de 11.366 euros percibidos sólo durante el mes de noviembre. Ahora, multipliquen esa cifra por cinco meses, que es lo que estará al frente de la institución, hasta que se vuelva a disolver el parlamento autonómico. (Véase elconfidencial.com de 9/1/16).
Pero hay más, pues aun sin gobierno y sin que se haya podido legislar, Forcadell percibirá un pensión en calidad de expresidenta de más de 91.000 euros brutos anuales los cuatro primeros años y luego más de 73.000 euros brutos para el resto de su vida, tal y como marca la ley. Una jubilación dorada por algo más de cinco meses de escaso trabajo. La Sra. Forcadell ha resuelto espléndidamente su vida tras su aventura política.
Otros 134 parlamentarios tampoco son mancos. ¿Se acordarán de los parados, desahuciados y mileuristas?

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La singularidad catalana

In Uncategorized on 14 septiembre, 2015 at 22:19

En la edición número 23 del Diccionario de la lengua española se lee: Singularidad: 1. Cualidad de singular (1. Único en su especie; 2. Extraordinario, raro o excelente). 2. Distinción o separación de lo común.

Con el runrún de la próxima consulta electoral en Cataluña, nos vienen castigando los tímpanos con la indigesta singularidad catalana. ¿Acaso son únicos por encubrir al molt execrable Pujol, and family, y exculparle de sus latrocinios? No, porque andaluces y valencianos han hecho lo mismo con aquellos políticos conocidos.

¿Acaso son extraordinarios por permitir sin rechistar que sus dirigentes se asignen los salarios más altos de España y hayan logrado un déficit público impagable? ¿Acaso son raros por emitir sonidos articulados en la úvula? ¿Acaso la excelencia la heredaron de Gaudí o Dalí? ¿Acaso son distintos de lo común por haber nacido con siete patas y cuatro ojos?

La singularidad catalana y las autonomías asimétricas son las dos mayores sandeces antidemocráticas paridas por nuestros políticos para contentar a unos en detrimento de otros tan excelentes como aquellos que creen serlo.

Decía Einstein que “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”. Parece que el genio se adelantó muchos años a estos indecentes que hoy nos gobiernan.

Regreso a los cinco años

In Universidad-Investigación-Educación on 7 febrero, 2015 at 12:27

Cuando teníamos cinco años de licenciatura éramos la admiración de Europa y EEUU. Llegó el Fiasco Bolonia, nos cogió con el paso cambiado, y cuando la Europa civilizada se apuntó al Grado de tres años y al Máster de dos, este retrógrado país decide que la mejor fórmula es la 4+1. Y, claro está, se quedó solo, con su descomunal desempleo y tratando de exportar graduados inhomologables.
Me apunto, sin duda, al 3+2 y cuanto antes. ¿No queremos ser UE? Pues hagámoslo sin demora y sin complejos. Nuestros buenos estudiantes siguen triunfando allende nuestras fronteras, así que hemos de ayudarles a que sus títulos sean homologables.
Ahora bien, ya con el sistema 3+2 un mucho de atención. Primero, las antiguas carreras de tres años, como Enfermería o los diferentes Peritos, eran más que suficientes para ir con éxito al mercado de trabajo y desempeñar una excelente tarea profesional. Apuesto por seguir con ellas, con la libertad de ser completadas con un Máster.
Segundo, hay otros muchos estudios que una formación de tres años les impediría ejercer con un mínimo de garantía. Para ellos sería obligatorio cursar dos años de Máster. Y tercero, los créditos de tal Máster tendrían que ser al mismo precio que los del Grado. No hay motivo alguno para encarecerlos.
En definitiva, el bulo Bolonia ya ha dañado bastante a nuestra maltrecha universidad, por lo que propongo volver a aquellas excelentes carreras de tres y cinco años que jamás debimos abandonar.